15 abril, 2026

Por: Jonathan García y Emyly Cachay

El 1 de enero de 2024 marcó un hito significativo con la entrada de Mickey Mouse, o al menos una versión específica de él, al dominio público. Mickey Mouse, quizá uno de los personajes animados más icónicos y queridos de Walt Disney, después de 95 años de protección, se une a la lista de personajes de Disney que son de dominio público, junto a Cenicienta, Aladino, Peter Pan, La Sirenita y Blancanieves, demostrando una vez más que los derechos de autor son, en realidad, temporales. No obstante, este emocionante acontecimiento viene acompañado de ciertas restricciones que merecen ser exploradas.

La versión que ahora puede ser libremente utilizada es la de Steamboat Willie, el primer cortometraje animado de Disney que vio la luz en 1928. Este, además, fue uno de los primeros dibujos animados con sonido sincronizado y se convirtió en uno de los más populares de su época. Esta encarnación de Mickey Mouse presenta peculiaridades notables; por ejemplo, en este aparece sin guantes, sombrero distintivo y animado en el clásico blanco y negro de la época. Aunque esto brinda una nueva libertad creativa, hay restricciones esenciales para tener en cuenta.

La gran pregunta es: ¿podemos utilizar esta versión para crear una nueva película de Mickey Mouse? La respuesta es sí, pero con ciertas limitaciones. Esto se debe a que el vencimiento no se aplica a Mickey Mouse como personaje completo, solo a la versión de Steamboat Willie. Esta distinción se basa en la presencia de las versiones más modernas de este personaje, que incluyen elementos renovados, nuevos diseños y otros rasgos que aún están protegidos por derechos de autor como parte de la propiedad intelectual de Disney y, por tanto, estos elementos, albergados como tesoro en la propiedad intelectual, se nos presentan como tesoros vedados para cualquier intento de utilización, modificación o derivación en nuevas creaciones.

De este modo, aunque la imagen gráfica está disponible, el título «Mickey Mouse» sigue siendo una marca registrada de Disney en la mayoría de los países del mundo. Así, la expiración de los derechos de autor no altera la protección de la marca registrada sobre el personaje. Esta medida asegura que la esencia distintiva del personaje permanezca bajo el paraguas de la compañía.

Este fenómeno plantea un dilema interesante: la marca registrada de Disney no expirará mientras la compañía continúe renovándola; por ejemplo, en Perú, el nombre «Mickey Mouse» está registrado como marca bajo el certificado PI0035761. Asimismo, la forma actual del dibujo de Mickey Mouse también cuenta con su propio registro como marca. Este enfoque ha llevado a preguntas sobre la posibilidad de que Disney busque nuevamente una extensión de los plazos de copyright, como lo hizo en 1998.

Aunque las restricciones pueden parecer desalentadoras, el inicio de 2024 también nos trajo buenas noticias. Junto con la liberación de Mickey Mouse (o una versión de él), Minnie Mouse (o una versión de ella) y obras de renombrados autores como Agatha Christie, D.H. Lawrence, Virginia Woolf, Cole Porter y Bertolt Brecht también se unieron al dominio público. Esto incluye una variedad de obras, desde películas hasta libros y composiciones musicales.

El ingreso de Mickey Mouse al dominio público es un recordatorio fascinante de las complejidades que rodean los derechos de autor y las marcas registradas. Aunque la libertad creativa tiene sus límites, este nuevo año nos brinda acceso a un tesoro de obras maestras que ahora pertenecen a todos nosotros.

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